‘The Originals’, más que un sobresaliente diseño

La primera página de ‘The Originals’ está en negro. La última, en blanco. Lo que pasa entre la una y la otra es un torbellino de sensaciones, de emociones, de dramas, y de diseño. Tantas cosas pasan ahí y tantas de esas cosas nos han pasado en la vida real o en las vidas reales que hemos vivido en el papel o en la pantalla… No hace falta ser un pandillero londinense para sentirse identificado con sus personajes. Ni haber cruzado los límites de la ley para entender su adrenalina. Ni tampoco odiar a un enemigo más o menos artifical para saber lo que se siente. Ni mucho menos haber querido tanto para entender a Lel cuando ve a Viv. “La vi. Y de repente no veía nada más”. Aunque eso último ayuda.
En un blanco y negro que nos sumerge entre los años 60 evocados desde el diseño de la obra y el entorno semifuturista en el que se mueve, abrir la primera página condena a seguir hasta el final de un tirón. Si entras, estás atrapado. Dave Gibbons, el coautor junto con Alan Moore de ‘Watchmen’, te atrapa en cuanto escuchas la primera voz en off en la que está contada la historia. Con una narrativa visual que en algunos momentos sí tiene algo de esa biblia sacrosanta del cómic de superhéroes pero que al mismo tiempo es totalmente diferente.
Gibbons, según confiesa él mismo, incluye referencias autobiográficas en ‘The Originals’. El lector que desconozca la vida del autor, lo que sí verá son alusiones a historias ya conocidas. Hay algo de la estética y la caracterización de personajes de ‘La naranja mecánica’, hay detalles del cine de pandillas de Francis Ford Coppola (’Rebeldes’ o ‘La ley de la calle’), hay toques de ‘West Side Story’ y, por extensión, de ‘Romeo y Julieta’, aunque no haya Montescos y Capuletos en la historia de amor. Pero de tantas cosas que hay, al final Gibbons encuentra algo diferente, aunque no sea algo nuevo. Pero algo, como decía, que te atrapa.
Y no necesariamente porque estemos ante una obra maestra o un cómic imprescindible en la Historia del Noveno Arte. No lo es porque entre tanta referencia, biográfica o cultural, le falta una pizca de originalidad. Pero sí te atrapa porque consigue, con creces, lo que busca: entretener y que quieras pasar cuanto antes de página para ver qué sucede a continuación. No es una revolución, pero sí un gran trabajo, honesto, directo y sincero que colma todo lo que busca. Lo mejor es el diseño de la ciudad, de los trajes, de las bandas, de los ambientes. Sí, lo mejor es eso porque eso tiene una calidad sobresaliente. Pero disfrutad del conjunto.
* Precio: 12 euros.
* Editorial: Planeta DeAgostini.
* Páginas: 160.












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