‘Sed de champán’, porque el agua no era capaz de saciar su ansia

Ahora que saca novela Pérez-Reverte, me acuerdo de Montero Glez –que para algo fue durante un tiempo su pupilo – del que dijo “envidio la prosa de este hijo de puta”. Lástima que ahora se hayan convertido en enemigos íntimos, o al menos, eso se dice en los mentideros del foro, por un tema de derechos. Y traigo un libro que leí hace un par de meses recomendado por un gran lector y amigo, ‘Sed de Champán’.
Tenemos delante una obra que define muy bien las habilidades de Monterito (me gusta este diminutivo que es el que usa Dragó en su programa de literatura ): una prosa aterciopelada, con cimientos de alambre de espinas, pero adornada con claveles. No podía ser otra flor porque los textos de Montero respiran España por todas partes, y no quiero decir con esto patriotera, –cansado estoy ya de tener que diferenciar los términos como creo que sólo hacemos en este país–. Una literatura poética que te envuelve hasta hacerte entrar en un universo tan particular como el de Almodóvar, pero que cambia travestis por toreros y amas de casa pastilleras por gitanos, un narrar que trata el sexo sin querer ser políticamente correcto.
‘Sed de champán’ es mucho de eso, de gitanos y toreros. Cargado de metáforas que son las puñaladas de asta bajo la luz de la luna, de versos sin verso en forma de frases, nos cuenta la historia de Charolito, un buscavidas que sobrevive como buenamente puede haciendo sus trapicheos en La Rosilla, barrio marginal de la capital. Comienza el libro diciendo que “El Charolito sólo se fiaba de su polla. Era lo único en el mundo que jamás le daría por el culo”. Curioso que, al final, si algo le pierde sea el dejarse llevar por ésta. No cuento más, mejor leedlo vosotros mismos y sacad vuestras conclusiones de Montero Glez. O se le ama o se le odia. Me alegro por él, porque en los tiempos que corren es bueno no dejar indiferente.
* Precio: 8,95 euros.
* Editorial: Debolsillo.
* Páginas: 192.









No sé si es el “hijo de puta”, la alusión a Pérez Reverte, los toros o esa expresión de “sólo se fiaba de su polla”, pero esta crítica (no sé si de manera irracional) me hace respirar un tufillo machista (tampoco sé si parecido al España que respiran los textos de Monterito) que no soporto. Y mira que suelo estar de acuerdo contigo en tus críticas… Claro que para eso debería haber leído la obra en cuestión, pero es que hay algo que me echa para atrás.
Saluditos.
Ah! Se me olvidaban los toreros. Los toreros también me huelen a machismo…
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“La literatura no cambia el mundo pero sí construye puentes”. Amin Maalouf.
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